Bolivia y el MAS

 


Desde Conaicop expresamos una gran

felicidad al conocer los primeros resultados de las elecciones en Bolivia.


Como dijo el ex presidente Evo Morales, "ha sido una victoria del pueblo" y eso demuestra una y otra vez que la sangre derramada no fue en vano.


Pero no debemos bajar los brazos y estar atentos ya que la derecha no se quedará quieta, hemos visto que pueden llevar adelante desde violentas represiones hasta la imposición de golpes institucionales.


No sería imposible pensar que la oposición golpista intente pasar esta victoria como fraude electoral.


De todas formas, el poder real radica en el pueblo y es el mismo pueblo el que debe resistir a toda la opresión ya que al final del camino está la victoria popular.


¡Viva Bolivia! ¡Viva Latinoamérica Unida!


Por Conaicop 


Ruben Suarez, Uruguay

Secretaria internacional Conaicop


Valeria Rodríguez 

Secretaria asuntos Islámicos y Musulmanes 


Octubre 2020


CHILE sobre Camila Vallejo

 


                    1


     DECLARACIÓN PÚBLICA.


A LA OPINIÓN PÚBLICA NACIONAL E INTERNACIONAL.

CONAICOP, SECRETARÍA

 CHILE.

Ante las graves declaraciones emitidas en RRSS, por la Diputada Camila Vallejo, militante del P.C, como CONAICOP CHILE, declaramos lo siguente :

CONAICOP es una red internacional de comunicadores populares, abarcando casi todos los países de América y algunos países de Europa,Asia, África.

Nuestra misión es la información verás, oportuna y comprometida con los procesos de cambios sociales que los pueblos determinan dentro de su dinámica soberana y abogamos por el respeto a su sagrada autodeterminación. Asumimos la militancia informativa y transformadora.

En concordancia a lo expuesto, rechazamos tajantemente las preocupantes declaraciones de la Diputada Camila Vallejo, quién acusa implícitamente al gobierno del Presidente Nicolás Maduro de violar gravemente los DDHH, sin pruebas alguna, asumiendo posturas serviles al criminal y belicoso imperio yanqui y sus títeres europeos, junto a los gobiernos corruptos y rastreros.

Camila Vallejo, no condena el brutal y criminal bloqueo económico contra la República Bolivariana, no condena los actos terroristas ni la constante amenaza de los mercenarios yanquis, no condena al Señor Luis Almagro que guarda silencio cómplice frente a las masacre de la dictadura de Añez, guarda silencio frente a los criminales grupos opositores que asesinaron a cientos de personas y quemaron vivas a decenas de ellas. 

Está declaración no deja de ser preocupante ya que provienen de una Diputada emblemática de P.C , un partido que supuestamente debería estar al lado de la clase trabajadora,  principio básicos de todo partido que se autodefine de ser de izquierda, otra de sus características que todo partido de clase debe abrazar como consigna es el internacionalismo, el respeto de su soberanía y la autodeterminación de los pueblos .                     2.

Sin embargo asume una comprometodora alianza con el imperio y el corrupto Grupo de Lima. 

Llama la atención que estás expresiones se realicen justo al momento en que Donald Trumpp inicia una arremetida contra el gobierno y el pueblo de Venezuela, para repuntar en su alicaída adherencia en votos .

El Consejo de Estado de los EE.UU dispone en estos momentos con una inmensa cantidad en dólares para arremeter contra la República Bolivariana, para esos fines dispone millonarias cifras de dinero destinada a comprar las frágiles y traicioneras consciencia de algunos (as) lideres políticos, sociales, intelectuales, artistas, etc. 

Hoy más que nunca apoyamos al pueblo bolivariano y su gobierno.

Si el imperio se impone contra la soberanía y autodeterminación del pueblo de Bolívar, América perderá toda esperanza liberadora.

RECHAZAMOS TODO SERVILISMO CONTRA EL PUEBLO DE BOLÍVAR Y SU GOBIERNO. 

- NO + BLOQUEO CRIMINAL CONTRA CUBA Y VENEZUELA

- NO + LIDERES Y LIDERESAS QUE SE VENDEN AL IMPERIO Y A SUS BURGUESÍAS LACAYAS. 



Pedro Gallardo 

Secretario Chile


Enrique Sáenz 

Vocería Chile 



Rubén Suárez 

Secretaria Internacional 


Setiembre 2020

Camila Antonia Amaranta Vallejo

 ¿Dónde se ha ido la valentía del pasado, camarada Vallejo?


 


COMUNICADO CONAICOP


Atrás quedaron los tiempos en que Camila Antonia Amaranta Vallejo conquistaba las portadas de los periódicos, como una joven “pasionaria” chilena. Fue en 2011. Camila, militante de las Juventudes Comunistas (ala juvenil del PC chileno), fue una de las principales dirigentes del movimiento estudiantil que puso en juego durante meses el primer gobierno del presidente-empresario Sebastián Piñera.


En las elecciones parlamentarias de 2013 fue elegida diputada en las filas del PCCh, dentro de la coalición de Bachelet, Nueva Mayoria. El año anterior, la revista estadounidense Newsweek la había incluido entre las "150 Fearless Women” mujeres intrépidas, o "sin miedo".


Y Camila realmente pareció tener coraje, hasta el punto de desafiar a moderados y conformistas de su propia coalición, declarando, en numerosas entrevistas, su apoyo al socialismo bolivariano en Venezuela y al despliegue de los países del ALBA, desde el punto de vista de una Patria Grande para América Latina.


Una la otorgó el día en que Michelle Bachelet asumió la presidencia, en 2014. Denunció la violencia fascista contra Maduro, por parte de quienes, tanto en su país como en Europa, fueron presentados como "manifestantes pacíficos", y que acusaron al gobierno socialista de violar los derechos humanos.


Hoy, sin embargo, la compañera Vallejo parece haber cambiado de opinión, como se desprende cada vez más de las declaraciones realizadas en los últimos años contra Nicolás Maduro. Uno de sus mensajes de twitter sobre el informe de una llamada comisión independiente de la ONU contra Venezuela, hoy, ha despertado muchas reacciones en las redes sociales. Vallejo ya había comentado de igual manera cuando la expresidenta Michelle Bachelet, ahora Alta Representante para los Derechos Humanos en la ONU, presentó el resultado de su informe.


Una relación ya muy desequilibrada, pues omitió por completo los testimonios recogidos por las víctimas de la violencia fascista, incluso de comunidades indígenas enteras, agredidas con armas durante el intento de invasión a Venezuela, organizado por Guaidó y Estados Unidos con el pretexto de traer "ayuda humanitaria".


Sin embargo, ese informe al menos reconoció los efectos devastadores de las medidas coercitivas unilaterales impuestas por Estados Unidos, Europa y los países del llamado Grupo de Lima, del que forma parte el Chile de Piñera. "El uso de sanciones por poderes externos para derrocar a un gobierno electo viola todas las normas del derecho internacional", había escrito el experto independiente de la ONU, Idriss Jazairy, entregando su informe a Bachelet a finales de enero. 2019.


La cuestión es que, en la lógica de las "autoproclamaciones" que pretenden crear instituciones artificiales dentro de las oficiales, para imponer "de facto" las decisiones de esos "poderes externos" que menciona Jazairy, las cosas tenían que volver a dar un giro más siniestro, aún más "posicionado".


Y, por tanto, aquí es que el artificial Grupo de Lima, a su vez fruto de una autoproclamación, ha tratado de proteger los intereses del "autoproclamado" venezolano, Juan Guaidó, y ha designado una comisión "independiente" de tres "expertos" , para investigar los hechos de 2014, aquellos sobre los que Vallejo había expresado otra opinión.


Más. Uno de los tres expertos es el chileno Francisco Cox. Un conocido abogado penalista ya elegido por el expresidente mexicano Enrique Peña Nieto para formar parte de la comisión internacional de investigación por la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Un nombre muy controvertido, en Chile, por la izquierda, por su defensa de Piñera frente a las acusaciones de haber violado gravemente los derechos humanos, también realizadas por la Oficina del Alto Comisionado de la ONU.


Tanto es así que, en 2019, un grupo de juristas reconocidos había dirigido una carta pública a Bachelet, expresándose en estos términos: "Francisco Cox, defensor de Jovino Novoa, subsecretario general del gobierno durante la dictadura cívico-militar de Augusto Pinochet, acusado de delitos tributarios, defensor de los intereses de la ministra Cubillos y asociado del exministro de Justicia del presidente Sebastián Piñera, carece de objetividad en sus análisis al ejercer el papel de defensor político del actual gobierno, cuando simplemente niega graves violaciones a los derechos humanos y una posible responsabilidad del máximo mandatario". Afirmaciones que - continúan los juristas - "niegan la gravedad y dimensiones de las violaciones de derechos humanos perpetradas por agentes estatales de organizaciones jerárquicas, que como delitos de Estado han sido concretamente resaltadas por quienes laboran cotidianamente en la defensa de los derechos humanos de grupos vulnerables, así como por los organismos e instituciones internacionales que verificaron los delitos denunciados, confirmado también por los continuos informes y cifras que publica el Ministerio Público de Chile y el Instituto Nacional de Derechos Humanos ".


La Corte Penal Internacional -declaró Cox- no debe "meter la nariz" en Chile, porque el presidente no debe ser acusado. Por otro lado, el abogado penalista se expresó de manera muy diferente hacia el presidente Maduro y los líderes bolivarianos, produciendo un informe sin fuentes directas, ya que la comisión no fue reconocida por el gobierno bolivariano, y no pudo - a diferencia de que la de Bachelet - visitar los lugares acusados.


Por tanto, las descripciones proporcionadas son absolutamente sesgadas, provenientes de la derecha venezolana y de aquellas ONG que tienen que justificar su existencia localmente ante sus financiadores. Y hasta ahora, nada que decir: es parte del juego político, todos tienen su papel. La historia es la historia de la lucha de clases.


 Al imperialismo y sus secuaces, el papel de robar los recursos de los pueblos oprimidos por cualquier medio, como están tratando de hacer con Venezuela. A las democracias burguesas, la tarea de adormecer las aguas, cambiar los términos del problema y tratar de desconocer las instituciones elegidas por el pueblo, como lo están haciendo Europa y el "Grupo de Contacto" con Venezuela.


Pero, ¿no deberían las comunistas como Camila tener otro papel? Después de todo, Venezuela no está lejos. Ha habido muchas invitaciones a los partidos progresistas de América Latina el año pasado: antes de avalar las mentiras de esos "poderes externos" de los que hablaba el experto de la ONU, se podía haber ido y visto.


¿Dónde se ha ido la valentía del pasado, camarada Vallejo?


Te preguntan los compañeros del Consejo Nacional e Internacional de la Comunicación Popular (CONAICOP), expresando su más plena solidaridad militante con el compañero Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, y con los dirigentes chavistas injustamente acusados. Camarada Vallejo, no olvide el asesinato de Víctor Jara, ni el sacrificio de Salvador Allende. En su nombre y en nombre de todos los compañeros y la compañera que han caído luchando por sus ideales, vuelve a cantar con nosotros: “El pueblo unido, jamás será vencido”.


Por conaicop 


Alcides Martínez 

Secretaria General 


Rubén Suárez 

Secretaria Internacional


Geraldina Colotti 

Secretaria Europa

Secretarias Conaicop

Secretariado Ejecutivo


Ruben Suarez Secretaria Internacional (Uruguay)Mf
Alcides Martinez Secretaria General (Venezuela)Mf
Geraldina Colotti Secretaria Europa (Italia)(MF)
Gustavo Pessetta Secretaria Mercosur (Argentina)Mf
Raquel Bonzi Secretaria Parlasur (Paraguay)Mf
Patricia Barba Secretaria Caribe (Mexico)Mf
Alberto Ramírez Secretaria Centro America (Mexico)Mf
Valeria Rodriguez Secretariado Asuntos islamicos y musulmanes (Argentina)
Nino Pagliaccia Secretaria Norteamerica (Canada)
Soledad Errandonea Secretrariado de la mujer Suiza
Micaela Sagaseta Secretaria DDHH España
Marcos Caballero Secretaria Pueblos Originarios (Bolivia)
Percy Katary (Perú)Secretaria andina
Guillermo Orrego(Perú)
Secretaria movimientos sociales
Cristine Camargo
Secretaria medios alternativos Brasil
Carolina Villanueva
Secretaria Twitteros Venezuela
Ousmane Diakite Secretaria Africa


Secretarias adjuntas a secretaria Internacional


María Ligia Vivas Ve
Secretaria defensa de organizaciones campesinas
Silvia Martinez Uy
Secretaria general de Discapacidad (uy)
Macarena Alonso
Secretaria Relaciones laborales (ar)
(Miembro Fundador Mf)


Secretarias


Pedro Gallardo Chile
Teresa Teran Gran Bretania
Washington Oreguela
Secretaria Ecuador
Hernan Durango Colombia
Jose Antonio Hernandez Republica Dominicana
Walter Cuc Guatemala
Jorge González Panamá
Andrea Pérez Nicaragua
Laura Gatti Uruguay
Ana Surra Catalunia
Koco Mendoza Bolivia
Luis Fidel Escalante Silvestre Puerto Rico
Gerardo Romero Suiza
Eduardo Medina Costa Rica
Betty Izaguirre PerúKamal Hassan Secretaria Palestina
Egor Lidoskoy
Secretaria Rusia
Aminata Beleme Secretaria Mali
Parisa Rezael secretaria Irán

*PRONUNCIAMIENTO EN RESPALDO AL INDULTO PRESIDENCIAL*

 *PRONUNCIAMIENTO EN RESPALDO AL INDULTO PRESIDENCIAL*

Coordinación de Formación e Ideología

PSUV-Táchira


*San Cristóbal, 6-09-2020*

                                                                                                                                                  

          El actual escenario político venezolano aparece marcado por el fuego cruzado de dos discursos que chocan en la realidad de los eventos. El Primero es el discurso revolucionario de la paz y el diálogo nacional, lleno de optimismo, de solidaridad y de fe por el espíritu y grandeza de la patria. El otro es el discurso opositor, irracional y desgastado, propiciado desde las directrices de los autoproclamados, cuya línea es el chantaje y las amenazas, donde el compromiso descarrila en los rieles de la traición.


         Precisamente, asimilando la fuerza de todas las circunstancias y con el propósito de generar acciones efectivas que abran las compuertas  de la reflexión profunda, el gobierno nacional, a través de presidente Nicolás Maduro, llama a una nueva etapa de verdadero y auténtico entendimiento de todos los sectores y a practicar la política en los espacios de la racionalidad, donde el odio visceral de ciertos sectores quede en las sombras del olvido para que renazca un clima de convivencia política y de paz social.


         Por eso, desde la Coordinación de Formación e Ideología PSUV-Táchira, reafirmamos un total respaldo y apoyamos plenamente las medidas del Indulto Presidencial concedido a ciudadanos de tendencia ideológica derechista y contraria a la corriente revolucionaria; por supuesto, sin olvidar que esos mismos ciudadanos indultados causaron mucho daño a la sociedad y al pueblo venezolano. En ese sentido consideramos que el ciudadano presidente Nicolás Maduro ha mostrado su carácter de estadista coherente y de amplia visión política, que usa el diálogo y el poder para propiciar la paz nacional y una práctica de alto ejercicio de la política. El pueblo y la militancia revolucionaria saben que Nicolás Maduro viene ejerciendo un liderazgo ganado al calor de las batallas y que ha sabido desmontar –de manera pacifica- todos los obstáculos, garantizando la gobernabilidad institucional del Estado, lo que asegura la estabilidad nacional. Somos un país capaz de lograr grandes destinos, porque tenemos plena consciencia de que se puede avanzar hacia un porvenir de entendimiento y de paz, que a su vez conduzcan al equilibrio y la armonía. Así tiene que ser porque los destinos de un pueblo requieren ser contemplados en su acción permanente, donde haya un amplio consenso de todos los sectores que permitan construir un carácter fecundo, intenso en el esfuerzo, sereno en la satisfacción digna de vivir en una sociedad donde los ideales sean por la grandeza de la patria y no que las derrotas políticas aborten convulsiones desquiciadas que alteran el sentido de la lucha democrática. Más allá de las tendencias político-ideológicas, a los venezolanos y venezolanas nos une un lazo común y todos como un solo cuerpo debemos colaborar y apostar por la preservación del cuerpo institucional de la República y del latente espíritu nacional, porque si bien es hermoso luchar por una patria, también es hermoso tener una patria por la cual luchar.


          No obstante, mientras algunos grupos opositores quieren desfigurar la verdad, una gran mayoría de venezolanos y venezolanas se levantan con la mirada puesta en los rayos luminosos de la paz, encendidos con el fervor patriótico y con la decisión inquebrantable de defender la vida y la tranquilidad del glorioso pueblo venezolano, que cada día está más consciente de que no se puede permitir que nadie nos arrastre hacia la incertidumbre ni mucho menos que las fuerzas revolucionarias actúen con el pulso vacilante, sino que debemos tener un enorme despliegue de voluntad, decisión y valentía para apoyar esta gran decisión del presidente Nicolás Maduro, de tender puentes para que se fortalezcan los estructuras de la participación plena y haya la mayor amplitud en los derechos electorales individuales y partidistas.  


        Para nadie es un secreto que Venezuela vive momentos de reafirmación y de efervescencia política normal, donde afloran las pasiones electorales. Y como las cosas se ven bastante claras, entonces es necesario trazar líneas inequívocas sobre la desafiante verdad. La lucha no es sólo electoral, también es ideológica y de proyectos antagónicos, de allí que no podemos ni debemos quedarnos en las contemplaciones etéreas ni en los espacios divididos, sino que hay que dar pasos firmes en la coherencia ideológica de la lucha, de las propuestas, de un plan para preservar y consolidar los espacios de poder conquistados. En este sentido, Nicolás Maduro viene actuando con precisión y contundencia política para consolidar el proyecto revolucionario.


          Debemos tener en cuenta que a lo largo de la historia política de Venezuela y más todavía en estos veintiún años de Revolución, el diálogo como elemento consensual ha sido una política desde el inicio, como parte del fortalecimiento del propio sistema político y de amplio consenso con el propio pueblo, con esos millones de venezolanos y venezolanas que día a día han mantenido su lucha y sus sueños para lograr la sociedad de todos. En Este momento, estamos obligados a encontrar las fórmulas que fortalezcan el espíritu de la patria, para que se levanten los ánimos y así seguir cabalgando en este trajinar de la política de altura. Estamos convencidos que nuestra patria triunfará porque desde la visión revolucionaria de la vida hemos elegido el diálogo como medio para lograr la paz, y la Constitución como instrumento para darle peso jurídico a las mejores decisiones que consoliden el respeto reciproco entre todos, porque hacer un país es una obra de enorme esfuerzo y responsabilidad colectiva. Al final, las aspiraciones y expectativas del pueblo venezolano es salir triunfante de todos los retos planteados, de las criminales sanciones económicas y los bloqueos financieros que le han impuesto y que limitan enormemente las compras de alimentos y medicinas, pero que no le impiden la marcha para seguir apostando por los senderos de la verdad, la justicia y el bienestar de los hijos y las hijas de la patria.


*¡La Victoria hay que forjarla!*


*EQUIPO POLÍTICO DE FORMACIÓN E IDEOLOGÍA DEL PSUV-TÁCHIRA*

*Edith Guerrero Lugo (Coordinador)*

*Xiomara Mogollón*

*Eduardo Marapacuto*

El diario de Carmenza

 

El diario de Carmenza
*Por Gustavo Petro*

Hace unos días me encontré en mi casa con un exgeneral del Ejército. Me contó que de joven había estado al frente de la tarea de perseguirme y capturarme en Zipaquirá. Me presentó a su esposa y conversamos como viejos conocidos, como ex militares de una guerra añeja, perpetua, que ambos deseamos que se acabe. Nos encontramos como amigos. Él, lleno de victorias militares y yo, con mis mismos deseos de joven, quizás también de victorias, si como victoria entendemos el simple hecho de seguir vivos.
Hablando con él, llegamos a la conclusión de que quienes hacen la guerra en Colombia no son en realidad los hombres de uniforme, sino los políticos, los que se apropian del poder y la riqueza.
El exgeneral me trajo un regalo que me hizo estremecer, un obsequio que me deja una herida, un dolorcillo en el corazón, una tristeza, una nostalgia. Me entregó las fotocopias del diario de campaña de “La Chiqui”: Carmenza Cardona Londoño. La jovencita que puso a sus pies al gobierno de Turbay, en la toma de la Embajada Dominicana. La mujer, pequeña de estatura, pero de inmensa valentía, que con su brazo en alto y su capucha nos puso a soñar a muchos, cuando le gritó a toda Colombia, en 1980: ¡Dignidad!
En una agenda de Ecopetrol, Carmenza, quien se hacía llamar Natalia, escribió su día a día. Narró casi cuatro meses de travesía armada por el Chocó, desde el mar donde desembarcó con sus compañeros soñadores, hasta el Alto Andagueda, ya en Risaralda.
Devoré ese diario en menos de dos horas hasta que llegué a la página en blanco que seguía a su última palabra. Ese blanco inmenso en el que más nunca escribirá ella; ese blanco que ya no se llenará de palabras; el blanco de un autor desaparecido, el blanco de las palabras que ya no estarán. Esa página en blanco, al final de su última palabra, estaba llena de su muerte en combate. Ese blanco que me dejó un nudo en la garganta, una impotencia.
Allí en esas páginas, con su clara letra femenina, volví un poco a reencontrarme. Era abril de 1981, yo tenía 21 años cuando eso. Quizás había festejado mi cumpleaños con mi mama, mi padre, y mis hermanos, quizás estaba aún tranquilo soñando revoluciones en Zipaquirá, aun estudiante de economía, mientras ella, a punta de valentía, atravesaba esas selvas espesas y esos ríos caudalosos, soportando la persecución permanente de los helicópteros y la infantería del ejército.
Su diario estaba en su mochila ensangrentada y les permitió saber a quienes la abatieron, su nombre, su gigante significado, el símbolo enorme de aquella que estaba arrojada en la trocha, en medio de aquel inmenso verde esplendoroso que admiró el día anterior, y sobre el cual escribió. Seguro algún mando del ejército guardó ese diario, y seguro alguien le sacó fotocopias. Sin que nadie en Colombia lo supiera, el diario esperó 40 años, mucho más que la edad que alcanzó a tener su autora, antes de llegar a mis manos. Ahora no puedo menos que comprometerme a publicarlo.
Leyendo esas páginas encontré mis propios recuerdos, los bríos que nos acompañaban e impulsaban, esa ingenuidad romántica de pensar que Colombia se podía cambiar, esa ilusión de joven, de mujer, rompiendo el dolor físico, las llagas de sus pies, el dolor de su columna por el peso. Ese trasegar sin quejas día y noche, esos días llenos de lluvias, de marchas, de hambre, persiguiendo como se persigue una estrella, una idea, un sueño.
Las rutinas azarosas de los días pasaron por esas páginas. Los últimos meses de la vida de Carmenza Cardona están allí escritos con doloroso amor. Acababan de celebrar un 19 de abril y en su última página escrita se apreciaba un nivel moral tan alto, un sentimiento de victoria tan sublime, que en cierta forma era también un sentimiento de paz. De haber logrado la proeza de atravesar durante meses las tierras del Chocó para llegar luego a las altas tierras desde donde soñaba con hacer una revolución, hubiera convergido en un torrente enorme de transformación para el país.
Su cuerpo nunca fue entregado. Está enterrado allí en esas tierras de indígenas emberas y, sin embargo, hoy una parte de su vida está entre mis manos. Su diario la resucita, para las mujeres jóvenes de hoy.
Allí en esas páginas hay un hilo conductor. Su paso por caseríos innombrables, lejanos y aislados, llenos de mineros negros y pescadores, de indígenas emberas.
Nos describe Carmenza, la pobreza, el hambre, el abandono. La alegría de esos pueblos al recibir a los hombres y mujeres del M19, el encuentro con la esperanza.
Pueblos negros descendientes de los esclavos que trajeron los españoles a la fuerza y sobre los cuales construyeron un sistema económico y político que aún nos persigue.
Carmenza encontraba en esa pobreza, que a veces se lee insípida en los libros, en las estadísticas, desde las oficinas de los burócratas que gobiernan en Bogotá, el afán de superarla y de vivir. Al dormir allí en los mismos ranchos, al comprar una vaca para darle por primera vez carne a los niños negros, al compartir las escazas medicinas que traía con personas que jamás habían visto un médico, Carmenza se llenaba de ganas de luchar, le encontraba sentido a su existencia.
Pasó cerca de Istmina, por el San Juan, y cruzó el rio Andagueda donde los esperaba una emboscada, combatió dos veces, pero llenó sobre todo sus días, de selva, de lluvias, y del pueblo más pobre de Colombia.
Nunca pensó en desertar o salir corriendo, ni una sola palabra de flaqueza en su diario, nunca un reproche o un resentimiento. A través de su diario se nota que, por esas selvas y esos recónditos parajes de la pobreza colombiana, transitaba una mujer joven llena de amor, transitaba el amor. Porque en lo más inhóspito siempre está el amor.
Carmenza sabía que recorría las tierras de los descendientes de la gente que se había liberado de cadenas, huyendo. Los esclavistas jamás dejaron el poder en Colombia. Se vistieron de virreyes y después de libertadores. Se dieron libertad a sí mismos y luego destruyeron a quienes clamaban por una libertad real para toda la sociedad, hasta que destruyeron el mismo ejercito libertador. Hasta que hicieron de la palabra democracia una burla.
Los esclavistas siguieron gobernando hasta llegar a los tiempos de Carmenza y desde sus privilegios cómodos le lanzaron un ejército para matarla. Ella que se llenaba del aliento de la libertadora de esclavos.
En ese Chocó abandonado, y en el litoral del Valle y del Cauca, y de Nariño, y en los barrios populares de Bogotá, y de Cali, y de Medellín, están los descendientes de estos pueblos emberas y negros que encontraba Carmenza a su paso.
En las décadas que siguieron a la muerte de Carmenza, siguió el desplazamiento del pueblo que abrazaba, siguió la toma mafiosa y paramilitar del territorio, se abalanzó sobre esas tierras el vandalismo de los politiqueros, llegó la minería ilegal que desataron los lavadores de dólares, décadas después. Llegó el destrozo de su territorio, de sus ríos, de sus selvas, la gente salió de allí despavorida e inundó los barrios de pobres de las ciudades.
No lo supo Carmenza, pero de los pueblos pobres que veía, las gentes con las que se abrazaba y bailaba y cantaba, y hablaba de ideas revolucionarias y de un país distinto y justo, tuvieron que salir corriendo con lo poco que tenía, con familias y niños en los brazos, en noches oscuras por ríos miedosos y selvas tupidas, llenos de terror, desplazados por los oscuros gobiernos de los esclavistas.
El pueblo que vio por última vez a Carmenza, nunca sospechó que aquella jovencita en aquellos remotos y húmedos lugares, era la misma que había puesto el mundo a negociar con ella, la misma que había dado órdenes al embajador de los EEUU para que barriera bien la cocina y atendiera con humildad a sus compañeros embajadores, la misma que le había dicho al país que era necesario un Dialogo Nacional para reconstruir la Patria.
La misma que se hizo escuchar del presidente de la república y que había logrado que las primeras páginas de los principales diarios del mundo le sacaran esa, su foto icónica, de mujer bravía gritándole a la humanidad sus verdades.
Ese pueblo que la quería viviendo en esos caseríos y ranchos miserables, terminarían mucho tiempo después de su propia muerte, desplazados, aterrorizados, convertidos en los parias de la tierra, en los parias de siempre, en las víctimas de la injusticia.
Un rio negro y embera saldría de la selva para refugiarse en la gran ciudad, en la Medellín, en la Capital de la República, esperando el abrazo solidario. El que ellos mismo darían si un ciudadano de Medellín, Cali o Bogotá llegase hasta sus tierras, como se lo dieron a Carmenza.
Al acabar de leer el diario, mire mi celular y sus redes. La noticia era la masacre de cinco niños negros en un barrio popular de Cali. Una masacre de niños, como las de los niños bombardeados. 400 niños caídos, bombardeados, miles de niños fusilados, decenas de miles de niños muertos por el hambre y la sed.
Juan Manuel Montaño de15 años, Jair Andrés Cortés de 14 años, Jean Paul Perlaza de 15 años, Leyder Cárdenas de 15 años, Álvaro José Caicedo de 14 años. Todos niños negros, degollados en Llano Verde, cerca de la policía.
Niños degollados ante hombres de machetes ensangrentados que eran miembros de la seguridad de un gran cañaduzal, hombres de negro armados de machete junto a la policía, custodios de una riqueza ajena, la de los antiguos esclavistas, la que monopoliza el uso de la tierra del Valle del Cauca, la que consume la mayor parte de su agua, niños degollados tirados en el cañaduzal donde trabajaron sus padres, sus abuelos sus bisabuelos, sus ascendientes esclavos, esclavos que también eran asesinados en la tierra de los esclavistas.
Una masacre más entre centenares de masacres de Colombia. La masacre del pueblo negro. El genocidio.
Jóvenes a los que, quienes gobiernan el país miran con desdén o ni siquiera miran. A los que les cierran las puertas de la universidad y del buen vivir. A los que persiguen permanentemente bajo el mirar de una policía que aún no entiende que su papel es protegerlos. Jóvenes abandonados por la injusticia social. Hijos descendientes de los esclavos, de los que trajeron a la fuerza para explotar y hacer riqueza para otros.
En esa Cali, donde quedaron condenados al olvido, mientras los apellidos de los esclavistas, después de cinco siglos continúan resplandeciendo en las altas esferas del estado. Descendientes de esclavistas de quienes no solo conservan el apellido, sino la mentalidad del liberticida.
Esos jóvenes eran los que Carmenza abrazaba, 40 atrás. Cuatro décadas han pasado y la misma alevosía, la misma pobreza, la misma violencia.
40 años han pasado desde que Carmenza escribía el dolor y la rabia que le causaba la pobreza de la gente que encontraba en su deambular de Quijote, y hoy el paisaje social, la realidad del pueblo negro e indígena es la misma.
Colombia es injusta. Un solo norteamericano negro muerto por la policía desencadenó la oleada social que está a punto de acabar con un mandato oprobioso: el de Trump. Aquí miles de jovencitos negros han sido asesinados y la respuesta es el silencio. La apatía de una sociedad acostumbrada a la muerte. Un país que normaliza la violencia y la sumisión.
Colombia Humana ganó electoralmente en la misma tierra por donde anduvo Carmenza. Ganamos en San Juan y en Istmina, los emberas nos apoyaron y cobijaron con sus espíritus nuestra candidatura. Por esas selvas, casi de regreso por el camino que tomó Carmenza, se produjo una oleada electoral de cambio. Ella entró con sus armas, nosotros recorrimos sus pasos con la palabra, el celular que nunca conoció, el pueblo desarmado. Quizás ambos vientos, los que la acompañaron a ella, los que nos acompañaron a nosotros casi cuarenta años después, se encontraron, quizás se entrecruzaron en vientos huracanados, quizás se besaron.
Por las poblaciones de todo el litoral pacífico, por los pueblos y veredas que desde la Boca del San Juan hasta el Risaralda votaron en forma tan mayoritaria y contundente por nuestras ideas y programas, es que debemos entender que la Colombia Humana está para generar la esperanza, para generar una nueva libertad, para generar emancipación
Aún millones de personas no han entendido que mientras se masacra a los niños, mientras se masacren a los pueblos, mientras nos olvidemos de la Colombia profunda y abandonada, en la gran Ciudad y en las selvas, no habrá paz.
Carmenza negoció la libertad de decenas de embajadores en una camioneta, ante funcionarios asustados por su juventud y su feminidad digna, pero Carmenza también descubrió que la verdadera paz no llegaría hasta que un dialogo de toda la sociedad permitiría la democracia verdadera y la justicia social, hasta que esos seres humildes y negros que abrazaba con su candor de revolucionaria, no encontraran la Justicia, el cobijo de un estado democrático, la emancipación de ser dueños de su tierra, de sus ríos y de su cielo.
Carmenza en su travesía se encontró con el corazón de Colombia. Hoy sabemos que ese corazón rodea atribulado los hogares de los niños degollados en tierras de los descendientes de los esclavistas. Carmenza allá enterrada en un sitio desconocido en una tierra sorprendentemente verde y Colombia aquí adolorida, saben que el día en que ningún
niño sea asesinado, ningún negro, indígena, mujer o trabajador excluido, brillará el comienzo de la historia de un gran país, de una Colombia que merecerá el título de humana.